domingo, 7 de marzo de 2010

Arriesgada ambición teológica

Crítica de un Condena por desconfiado de Tirso de Molina

Por Jorge García Martínez

Tirso de Molina es uno de esos autores que como diría Unamuno pertenecen a la intrahistoria de un país pero que por su prolífica obra y por la creación, aunque de dudosa autoría, de ese gran personaje tan recurrente en la literatura española como es el Don Juan en El Burlador de Sevilla pasó a formar parte de esa edad dorada de la literatura en español conocida como Siglo de Oro.

Fue la época en la que el teatro era el acontecimiento público por naturaleza, donde se daban lugar todas las clases sociales y era el único vinculo que tenía el pueblo con la cultura, ya que la mayor parte de éste era analfabeto. El teatro además de servir de puente de unión, constituía la base del entretenimiento de aquella época.

Ahora bien, resulta bastante ambicioso, hoy en día, por un lado llevar a cabo una obra del Siglo de Oro como es El Condenado por Desconfiado, cuya temática principal es puramente teológica y por otra parte reducir la duración a una hora y media, cuando los anteriores montajes han sido de tres horas.

La compañía de teatro clásico a la dirección de Carlos Alandro realiza una más que notable adaptación del texto original y una impecable puesta en escena llevada a cabo con soltura y haciendo que la obra no decaiga en ningún momento. Un poco forzada en sus inicios pero que posteriormente la trama se va resolviendo concorde a los versos de Tirso de Molina. El principal motivo por el cual hace que el espectador permanezca atento en la butaca es esa habilidad a la hora de combinar géneros, sobre todo uno perdido hoy en día, como es el de las historias de bandoleros. La resolución de las escenas y la imaginación a la hora de trazar ciertas acciones, como la muerte en representación de una especie de candelabros hace incluso que parezca, dentro de lo que es la pura representación, algo bastante novedoso y digno de elogio.

Por otra parte los personajes dan bastante juego y eso es un hecho a favor, la transformación que sufren a lo largo de la obra, como hiciese Cervantes en el Quijote, siendo absuelto Enrico y condenado Paulo, además personajes como Pedrisco dotan a la obra de pequeñas dosis de humor que ameniza la función, rozando por algunos momentos la picaresca. En este personaje se ver cierto paralelismo como el mismísimo Sancho Panza además de por su tono jovial y divertido por la evolución que sufre durante la obra.

Destacar entre todos los personajes la figura del demonio interpretada por Francisco Roas, que en cada escena acecha a los personajes, los tienta y engaña a su gusto y sobre todo imprime a la obra un tono bastante oscuro y místico.

En el apartado artístico, la música de Juan Manuel Artero, acentúa cada momento de la obra, nunca haciéndola decaer e imprimiendo una mayor intensidad en los momentos críticos. Pedro Yagüe en la iluminación, destaca por sus juegos de luces, sobre todo con la figura del demonio y en la contraposición de los escenarios.

Pero a pesar de la gran puesta en escena, la obra me deja totalmente frio, no me apasiona más allá de lo que ven mis ojos y después de un par de días no la recuerdo con soltura. La temática me es indiferente, no me siento identificado ni me creo nada de lo que ocurra, más allá del propio espectáculo, que como he dicho es bastante notable. Imagino que los inquisidores se debían de retorcer de placer en sus butacas ante tal despliegue místico y divino pero yo no. Era arriesgado tomar un proyecto de tal envergadura en los tiempos que corren, en el que todo gira en torno a la figura de dios y el pecado. Desde el punto de partida de la obra, la salvación por la que suspira Paulo y le hace emprender su viaje a Nápoles y hasta la final transformación que sufrirá el personajes a raíz de sus trastornos de fe, para que saquemos como conclusión que el perdón de Dios es inmune a todo lo demás y que es la única vía para la salvación.

En la época en la que se compuso no debió de ser resultar algo transgresor ni polémico, sino todo lo contrario, quizá el gran merito de la obra es la fluidez del verso y las aventuras y desventuras que siguen a los personajes durante toda la representación a instancias del contenido religioso.


domingo, 6 de septiembre de 2009

El Mar


¿Acaso la mayoría de hombres no se sienten decepcionados con su destino, languideciendo en sus cadenas con callada desesperación?

Me pregunto si los demás, de niños, tienen ese tipo de imagen, a la vez vaga y concreta, de lo que les gustaría ser de mayores. No hablo de esperanzas y aspiraciones, ni de vagas ambiciones, ese tipo de cosas. Desde el principio fui muy preciso y definido en mis expectativas. No quería ser maquinista de tren ni un explorador famoso. Cuando escudriñaba anhelante a través de las nieblas real de entonces a lo felizmente imaginado de ahora, así es, tal como he dicho, como habría predicho exactamente mi futuro yo: un hombre de pacientes aficiones y escasa ambición sentado en una habitación como ésta, en mi silla de capitán de barco, apoyado en mi mesita, justo en esta estación, el año encaminándose a su fin en un tiempo clemente, las hojas dibujando la luz, la luminosidad de los días apagándose un poquito antes cada día. Sí, esto es lo que imaginaba que era la edad adulta, una especie de prolongado verano de San Martín, un estado de tranquilidad, de serna indiferencia, en lo que no quedaba nada de la apenas soportable y brutal inmediatez de la infancia, donde todas las cosas que me habían desconcertado de pequeño quedaban resueltas, todos los misterios se aclaraban, todas las preguntas se respondían, y los momentos transcurrían gota a gota, casi sin darte cuenta, gotas doradas una tras otra, hacia el descanso eterno y definitivo, casi sin darte cuenta.

El Mar.John Banville. Anagrama.

sábado, 15 de agosto de 2009

Decisiones...


Escrito por Jorge García Martínez
Editado por Paco Cueto

Cuando llega la hora de tomar una decisión se requiere un conocimiento de las consecuencias que va a desencadenar ésta, hay que sopesarla, meditarla, hasta llegar a un punto de estar convencidos de que esa es la mejor opción pero, aún así, nadie nos va a asegurar nada.

La mayoría de las grandes decisiones que uno toma en la vida, por muy meditadas que se piensa que están, son impulsadas por las circunstancias, por el mayor o menor grado de conocimiento o experiencia que uno tiene en ese momento; una sola conversación bastaría para hacer a alguien declinar un futuro. Y al revés.

Esto nos lleva a deducir que una de las razones más importantes que siguen a una decisión son las casualidades sobre las que se han establecido nuestras premisas.

Hay otras personas que ya nacen con todo aprendido y saben del riesgo emocional que conlleva la vida por lo que a los 5 años de edad ya tienen un futuro y unos pasos a seguir. Su vida es estudiar aquello con lo que soñaron, trabajar en aquello en lo que soñaron y casarse con la persona con la que soñaron.''bienaventurados serán aquellos porque jamás verán el reino de dios''

A ellos jamás se les ocurrió aquello de que la vida tiene sus idas y venidas, de que es algo insostenible, de una fragilidad intocable y, sobre todo, que el escoger un camino es mucho más que elegir un trabajo. Es elegir unas personas que hacen que conozcamos a otras personas con las que nos vamos a relacionar y pasar parte de nuestra vida.

Pero, por mucho que se teorice acerca de esto, al fin y al cabo uno no sabe lo que le espera. Dentro de cada decisión hay millones de combinaciones diferentes, las cuales, a la larga, son las que acaban dando forma a nuestra vida.

Después de un año totalmente sabático, puedo decir que lo poco que he aprendido es que, al fin y al cabo , sólo se vive una vez y nunca sabrás si elegiste la mejor opción, porque nunca llegaste a conocer lo que aguardaba tras la otra puerta. Para vivir una vida sin equivocarse, y puramente plena, tendríamos que vivir la misma vida más de una vez, incluso más de dos y de tres. Y eso es imposible.

Una vez leí aquello de que ''la vida parece un boceto. Pero ni siquiera boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto de nuestra vida es un borrador sin cuadro''.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Volvemos a funcionar

Después de 7 meses con el ancla echada, este blog vuelve a zarpar.
Próxima entrada prevista para el Sábado 15 de agosto.

sábado, 2 de mayo de 2009

Cierre por un tiempo

Este Blog permanecerá cerrado por motivos académicos hasta nuevo aviso.


domingo, 25 de enero de 2009

El devenir del destino



Critica de Slumdog Millonaire

Escrita por Jorge García Martínez
Editada por Paco Cueto

Varias veces a lo largo de Slumdog Millonaire se repite esta frase: es el destino. Parece que todo en la vida está escrito y sucede con un determinado fin. Todo lo que hacemos, vemos, con quién hablamos, estamos y lo que vivimos día a día va un poco más allá de la propia experiencia. El hecho de estar en un lugar en el momento adecuado y no una hora más tarde puede suponer un cambio en nuestra vida. La mayoría de las veces se queda en algo anecdótico pero otras no. La vida es un sinfín de posibilidades que encajan con cada momento vivido y que a la larga pueden desencadenar una serie de consecuencias. Pues bien esto es lo que pone de manifiesto la nueva película de Danny Boyle.

Y lo hace a través de la mirada de  un muchacho que vive en los suburbios de la India y que tiene que superar toda clase de vicisitudes para sobrevivir hasta que finalmente acaba en el famoso programa. ¿Quieres ser millonario? La película muestra con crudeza toda la miseria y pobreza que envuelve a la India desde el tráfico y la explotación de niños, pasando por los conflictos religiosos, la dura vida en los suburbios, cómo no,  la  gran mano de la mafia. Aunque no lo hace en un tono demasiado macabro y desproporcionado. Por otro lado se nos muestra la India que todos conocemos, ese paisaje místico, lleno de colores, sabores y olores. Todo ello hace que la película esté rodada de una forma colorista, resaltando el cromatismo y llevándolo en cada fotograma al extremo. La alternación con la música hace que la película adquiera más ritmo , del que ya tiene, y que todo se convierta en un gran espectáculo visual.  La escena en la que Jamal con su hermano tratan de sobrevivir en un tren mientras suena Papers Planes de M.I.A es de lo mejor que he visto últimamente.

Boyle utiliza la técnica del flash-back para  narrar la vida de este chico y la relación que tiene cada momento de su vida con la pregunta del juego y con la respuesta. Y poner de manifiesto la premisa principal. Es el destino. Pero al fin y al cabo la película es una historia de amor promovida por el destino. El amor en este caso mueve montañas. Y está por encima de cada dificultad y de cada piedra en el camino. Puede que resulte demasiado idílico en ocasiones pero no llega a caer en la ñonería o en el convencionalismo de la mayoría de las historías románticas.

En definitiva la película de Boyle es por encima de todo espectacular. Cada plano, cada escena, cada fotograma derrochan energía por encima de todo. Los tonos, los colores, la música y la ambientación son increíbles. Quizás la película brille más en el aspecto técnico que en el argumental.  No sé si se llevará el Oscar  pero de las 4 que he visto la que más me ha gustado de momento es The Reader. De la que escribiré la critica la próxima semana. 

Bath 25-01-2009

Slumdog Millonaire se estrenará en España el 13 de febrero


martes, 6 de enero de 2009

La epopeya de un madre coraje a través de las tinieblas

Escrito por Jorge García Martínez
Editado por Paco Cueto

Creía que lo peor que le puede pasar a una madre era experimentar y afrontar la pérdida de un hijo. Pero hay algo mucho peor. Después de meses de dura aflicción volver a recobrar la esperanza del reencuentro. Esperanza que se desvanecerá al volver a verlo y darse cuenta de que ese no es su hijo, que todo forma parte de un error, o no tan error policial, y que la toman por una loca. Esto ocurrió de verdad, donde si no en América, donde todo es posible. Y es el fulgurante inicio de la nueva obra maestra de Clint Eastwood.

Eastwood es uno de los pocos directores que cuando sé que va dirigir una película ocurre un extraño estímulo dentro de mí, se me eriza el cabello y acto seguido marco en el calendario la fecha de su estreno anteponiendola a fiestas y cumpleaños. Sabes que durante las más de dos horas aproximadamente que duran sus películas, ésta 144 minutos, te va proporcionar un regalo para todos los sentidos; con su ambientación especial, el tono, los colores, las luces y las sombras que sabe imprimir como nadie a cada una de sus películas, los encuadres y planos que utiliza, banda sonora y sobre todo el saber mantener la acción constante durante toda la película. Aunque no te guste todos, estos factores son innegables al autor de Millón Dólar Baby.

 

Aquí la historia a priori parece simple, o no tan compleja, en ella se muestra la constante lucha de una madre por encontrar a su hijo y a su vez la incompetencia del cuerpo de policía de Los Ángeles, que ya pudimos ver  L.A Confidencial. Pero esto sólo parece un pequeño prólogo para algo mayor, algo de dimensiones desproporcionadas. Aludiendo a la obra de Conrad éste es el comienzo de un río que nos llevará al corazón de la jungla, a las mismísimas tinieblas. Y así conocer de cerca lo peor de nuestra especie, para ver hasta donde la maldad del ser humano puede llegar más allá de policías corruptos y loqueros maquiavélicos.

Todo esto para que al final Eastwood filme una de las escenas más crudas jamás vistas de una ejecución y así tomarse más que una merecida venganza. Me imagino a éste con el sombrero, el caballo y el puro, como en las películas de Leone o como en Sin Perdón, diciendo `muere hijo de perra´. Y lo que plantea adquiere una dimensión mayor ya que el final no es más que un alegato a favor de la pena de muerte. Y nos hace creer que así debe de ser, nadie en la sala sentirá compasión por el monstruo que va a ser ajusticiado. Eastwood nos lo hace ver en la película cuando el reo, en los últimos suspiros de su vida, exige una oración pero allí no reza ni el cura. ¿Un ser así justifica algo tan cruel y arcaico como la pena de muerte? 

Mientras tanto se muestra la lucha incondicional de una madre coraje que no pierde jamás la esperanza de recuperar a su hijo. Jolie borda su papel como nadie. Con esos enormes labios y esos ojazos. Sabe imprimir el sentimentalismo así como el valor y el coraje necesario en cada parte de la película.

Los secundarios están muy bien logrados y ellos representan el bien y el mal, por una parte está el reverendo genialmente interpretado por John Malvovick que intenta desenmascarar todo el entramado y llegar al fondo del asunto y el malo malísimo Jason Butler Harner. Quizá sean demasiado malos algunos personajes de la película lo que resulta un tanto irreal. Aunque recordemos que está basado en una hecho real.

Pero en definitiva Eastwood nos vuelve a demostrar que a sus 78 años es uno de los directores que mejor están en forma en el Hollywood actual y que este año nos traerá dos regalos. El intercambio y Gran Torino (20 de febrero).


'Saturno devorando a su hijo' Francisco de Goya (1746-1828 )
Cualquiera que haya visto la película comprenderá mi elección de poner este cuadro en la crítica.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Acaba el año...


 
J.G.M

Acaba el año. Otro año más, otro año menos. Para el que viene me he propuesto no proponerme absolutamente nada. Ciertas prioridades literarias y algún que otro viaje a París y a Ámsterdam. Pero por lo demás dejaré que todo siga su curso hasta que el río llegue al mar o se acabe secando.

Aunque concibo este 2009 como el prólogo de una siguiente novela. Una novela que comenzaré a escribir en otros lugares y ambientes, con otros olores y con otras personas. Este año me iré o por lo menos esa es mi idea inicial, a dónde, no lo sé, tampoco lo que haré o lo que estudiaré y mucho menos a quién me encontraré. Dejemos que lo decida el tiempo en estos meses…


La realidad que yo conocí yo no existía. Bastaba con que la señora de Swann no llegara exactamente igual que antes, y en el mismo momento que entonces, para que la Avenida fuera otra cosa. Los sitios que hemos conocido no pertenecen tampoco a ese mundo del espacio donde los situamos para mayor facilidad. Y no eran más que una delgada capa, entre muchas, de las impresiones que formaban nuestra vida de entonces; el recordar una determinada imagen no es sino echar de menos un determinado instante, y las casas, los caminos, los paseos, desgraciamente son tan fugitivos como los años.

Marcel Proust. En Busca del tiempo perdido. Vol.1 Por el camino de Swann.


lunes, 8 de diciembre de 2008

El hombre que escribía de pie



Por Jorge García Martínez

El pescador incansable con el que no habían podido los tiburones más voraces del Caribe  ya no estaba, se había volado los sesos.

Y París, París ya nunca volvería a ser lo mismo. Se la había llevado a la tumba y con ella todo su encanto. Quedaban algunos amigos y Picasso ya se había ido a Mougins para entonces.  A Scott la muerte se lo llevó años antes.

A nosotros sólo nos quedó el rescoldo de la hoguera que fue en su día. Un libro titulado A Moveable Feast de 120 páginas. Y la añoranza que provoca el recuerdo.

El hombre incansable, de enorme coraje que un día enseñó a disparar a los republicanos y que después de la guerra se paseaba por las plazas de toros de España y por los San Fermines diciendo que Franco no tenía cojones a arrestarlo. Amante de los grandes excesos, de las grandes fiestas, del buen vino y de las mujeres.

Aquel que en su día vagaba por el París de entreguerras sin nada en el estómago y que se metía a ver las galerías de arte para que estas saciasen su apetito. Él  mismo que enseñaba a boxear a Ezar Pound y acudía a las tertulias de Gertrude Stein donde no se podía mencionar el nombre de Joyce. Ese que cuenta lo muy podre y muy feliz que era por aquel entonces antes de que publicasen su primera novela.

Sin embargo el tiempo pasó, vino la fama, vinieron los `ricos´, se fue París, se fue Hadley y vinieron la enfermedad y la soledad pese a que siempre estaba rodeado de gente.

Al fin y al cabo el hombre que escribía de pie era como el pescador de su relato. Después de estar ochenta y cuatro días sin  pescar, pescó el pez más grande del óceano y se lo arrebataron los tiburones pero salió vivo y aún sigue vivo;  como se dice en el relato ‘un hombre puede ser destruido pero no derrotado’

miércoles, 3 de diciembre de 2008

La hegemonía del cine europeo



Por Jorge García Martínez

Hace ya bastantes meses, en concreto en febrero, con motivo del estreno de 4 meses, 3 semanas y 2 días leí en Babelia un artículo del siempre genial Antonio Muñoz Molina en el que decía que había recobrado la experiencia íntegra y casi perdida del cine como tal.

Esa virtud de hacer recobrar a uno el encanto por el cine y saber exprimir todas las emociones que éste de por sí debe ofrecer sin duda es misión del cine europeo, hay algunas excepciones al otro lado del charco pero la sombra de Hollywood, de sus magnates y de sus putas es muy alargada.

El caso es que ese cine íntimo, solitario, que se proyecta en pequeñas salas, lejos de las grandes multinacionales y empresas, que lo descubres en pequeños artículos, en rumores y recomendaciones y vas indagando en él hasta que por fin lo amas. El cine que refleja como nadie los pequeños espacios, el ambiente de las calles desiertas en la noche, el estupor de lo acontecido, el dilema moral de los personajes….

Ese cine que muchas veces prescinde de secundarios pedantes que dan información acerca de los protagonistas, dejándolo así para la magia de la imaginación de cada cuál. El cine de los finales abiertos, en los que los protagonistas se enfrentan a un mañana después de lo ocurrido.

 El cine mordaz y crítico, ensayístico y muchas veces artístico. Que presenta algo más que puro entretenimiento, que incita a la reflexión. Ese cine sin duda es el europeo, aunque hay ciertas excepciones como Allen, Eastwood, Thomas Anderson, Iñarritu hasta Sofia Coppola pero que curiosamente el público europeo aprecia y acoge mejor que el norteamericano. Sólo hay que ver la genial  e irónica Un final made in Hollywood de Allen para darse cuenta.

El caso es que el mejor cine que he visto en una butaca en los últimos años es made in Europa.

Recuerdo, cuando hace 1 año y medio vi en una sala vacía en Madrid en pleno julio La vida de los otros, esa edificante película, soberbia y magníficamente rodada e interpretada que muestra como era verdaderamente la vida en la RDA. Cuando me palpitaba el corazón en esos minutos finales de 4 meses, 3 semanas y 2 días. Sin duda una de las mejores películas de esta década. Cuando me estremecía y me emocionaba al oír las palabras salidas del parpadeo del ojo izquierdo de Jean-Dominique Bauby en la deslumbrante y poética La Escafandra y la mariposadel gran Julian Schnabel. Cuando una niña me conducía a la reflexión y a la crítica de todo el fundamentalismo religioso que acompaña a la política en la mayoría de países musulmanes en la siempre admirable Persépolis. Cuando acababa la real, violenta y mordaz Gomorra y te das cuenta de que todo lo que has visto pasa mientras tú te encuentras en una autopista a 100 metros de lo acontecido. Cuando el genial Lars Von Trier nos mostraba la crudeza  de la sociedad y de un sistema en el que no podemos hacer nada  en la durísima Bailar en la Oscuridad y posteriormente en Dogville. O cuando un señor llamado Almodóvar nos hablaba de la soledad, de las heridas del pasado, de las que vendrán en el futuro, de la muerte, y ante el silencio nos decía Hable con ella.

martes, 2 de diciembre de 2008

Cariño, esto es la mafia



Crítica de Gomorra.
Por Jorge García Martínez

Una buena película como decía Fellini es como un buen vino que dura un instante pero te deja en la boca un sabor a gloria que perdura. Gomorra es el vino por excelencia del mercado actual. El vino del que todos hablan y que todos desean probar. Perteneciente a la reserva de 1945 donde Rossellini, Victorio de Sica y Visconti todavía vivían y habían revolucionado la historia del cine con el llamado Neorrealismo.

Gomorra pertenece a esta corriente, cine de verdad, puro realismo, alejado de toda la parafernalia y todo el puterío que rodea al Hollywood actual.

Aquí todas las historias glamurosas y mitificantes que contaban los yanquis sobre la mafia son puro caricaturismo. Scarface, Pulp Fiction, Uno de los nuestros, Infiltrados parecen mera superficialidad comparados con el film de Garrone.

Aquí no hay grandes actores ni decorados espectaculares, ni suenan los Stones, aquí se muestra todo como es y punto. Y el que quiera que lo acepte y el que no que se calle. La vida no vale absolutamente nada y el grado de implicación está desde la cúpula hasta los cimientos. La cámara parece que se encuentra incrustada en las grandes barriadas napolitanas, donde las balas, la droga y la muerte son el pan de cada día. Y lo que es peor, se vuelve común y cotidiano a todos los personajes. La juventud parece estar aleccionada y apenas uno baraja la opción de salir de este infierno ya que todas las aspiraciones en su vida giran entorno a éste.

 Las 5 historias que se cuentan lo muestran de una forma magistral y salvaje, retratan el miedo, la angustia, la inocencia hasta la ambición de cada personaje. La parte psicológica juega un gran papel en toda la película. Pero lo peor de todo esto es que es real. Mientras nosotros somos meros ignorantes, mientras pasamos, como bien muestra la película, a escasos metros de distancia por la autopista. El poder de la Camorra es insaciable y su poder y control es ilimitado. De hecho constituye el 6% del PIB de Italia. Algo verdaderamente acojonante.

Otra cosa que destaco de la película es su tonalidad, Gomorra tiene una propia, muestra una Italia llena de miseria, muerte y corrupción, como si fuese una niebla constante. Hasta la escena de Venecia, en la que no aparece una Venecia de postal si no una muy gris y muy sombría.

Garrone dirige una película perfecta basada en el gran libro de Saviano, de un realismo y una crudeza impactante, como pocas veces se ha visto en una sala de cine. Una película donde se muestra todo como es, donde no existe la posibilidad del me lo creo o no. Así es verdaderamente la mafia, desde el dorado cielo hasta el terreno más fangoso.

jueves, 27 de noviembre de 2008

El corazón de las tinieblas


J. Conrad

No obstante, como veis, yo no fui a unirme con Kurtz allí y entonces. No lo hice. Me quedé para soñar la pesadilla hasta el final, y para demostrar mi lealtad hacia Kurtz una vez más. El destino. ¡Mi destino! La vida es una bufonada: esa disposición misteriosa de implacable lógica para un objetivo vano. Lo más que se puede esperar de ella es un cierto conocimiento de uno mismo -que llega demasiado tarde- y una cosecha de remordimientos inextinguibles.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

El tortuoso 'Camino' hacia el cielo


Critica de Camino.
Por Jorge García Martínez.

Salgo de ver Camino con la esperanza de que todo haya pasado, de que toda la angustia y todo el desamparo, nunca mejor dicho, exprimidos durante los 125 minutos de su proyección han desaparecido y ahora se encuentran en el limbo de la memoria pero pronto me doy cuenta de que no, de que permanecen inmóviles y de que la imagen de Nerea Camacho postrada en su lecho de muerte retumba en mi cabeza más fuerte que nunca. Siento por una aparte alivio pero alivio de qué me pregunto, si ocurrió de verdad, intento encontrar algo a lo que agarrarme pero como una pesadilla es difícil despertarse hasta que finalmente acaba. Así es Camino pero con una gran diferencia de que no te puedes despertar porque estás despierto.

La película se presenta como una habitación oscura en la que en algunos momentos entran pequeños haces de luz pero que nunca llegan a deslumbrar totalmente, prueba de ello es la gran escena de la playa. Fesser filma una película poderosa, con ese dramatismo sin caer en la ñoñeria e intercalandola con esa evasión que continuamente experimenta la protagonista a través de los sueños y de la propia imaginación digna del los pasajes del Burton de Big Fish aunque sin llegar al poderío poético ni visual de La escafandra y la mariposa del genial Julian Schabel. La película se encuentra entre esos dos mundos, el dramatismo de la realidad y el poder de la imaginación.

Sería impropio por mi parte dejar sin escribir unas líneas de alabanza a Nerea Camacho una actriz de 11 años, inexperta, pero que con esos ojazos y esa sonrisa cautiva al más abyecto de la sala, impecable en esas imágenes en las que se la ve danzando, enamorada y acto seguido postrada en una cama mientras unos maniacos hijos de puta intentan hacerla comprender su sufrimiento. En su corta vida descubre lo mejor y lo peor: el amor y la muerte.

Fesser filma una gran película, junto con La Soledad, de lo mejor que he visto hecho en España ultimamente. Un retrato oscuro del Opus Dei, aunque no nos descubre nada nuevo sobre estos, puesto en los ojos verdes de una niña, en primeros pasos de adolescencia, que acaba de descubrir el primer amor y desgraciadamente el último.